Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A un corto viaje desde Bogotá, descendiendo por las curvas que llevan al Tequendama o https://aliciarlid534260.blog5.net/90824988/la-sabana-dorada-lujo-y-naturaleza-en-las-fincas-de-cundinamarca